El vallenato no solo ha cambiado en sus letras o en la imagen de sus artistas, también lo ha hecho en su ritmo y su velocidad. Vallenato FM, la emisora del vallenato, te cuenta sobre la evolución del género en este aspecto.
En el principio, el vallenato se caracterizaba por un tempo más pausado, es decir, sus aires, eran interpretados con calma, permitiendo que la historia se desarrollara verso a verso. Esto sucedía porque su principal objetivo era el mensaje, más que en la energía del ritmo. Eran canciones pensadas para escuchar con atención.
Ahora, con la llegada de nuevas generaciones y la expansión de la música, el ritmo comenzó a transformarse, ganando velocidad, especialmente en los paseos y merengues. Esto sucedió en los años 80 y 90, porque llegó la necesidad de conectar con un público más amplio, que buscaba canciones más dinámicas.
El cambio se hizo aún más evidente en los años 2000, cuando gracias a la influencia de otros géneros, la importancia de la tarima, hicieron que las melodías fueran más rápidas y enérgicas. Las canciones se adaptaron a conciertos masivos, donde el baile, la interacción con el público y la emoción colectiva exigían un tempo más alto. Por ello, el acordeón tomó un nuevo papel, uno donde no era solo narrador sino protagonista rítmico.
Hoy en día, el vallenato convive con distintas velocidades. Existen canciones aceleradas, pensadas para la parranda y la tarima, pero también propuestas más pausadas, dirigidas a la nostalgia y la escucha íntima. Esta diversidad demuestra que el género no ha perdido su identidad, sino que ha aprendido a moverse entre distintos tiempos sin desaparecer.
