¿Qué relación tiene el vallenato con la política?
La relación entre el folclor y el poder vuelve a estar en el ojo del huracán. En Vallenato FM, la emisora del vallenato, analizamos el fenómeno que ha despertado una ola de opiniones tras verse a Silvestre Dangond acompañando activamente al precandidato presidencial Abelardo de la Espriella. Esta cercanía no es un hecho aislado, sino que reabre un histórico debate: ¿deben los ídolos vallenatos tomar partido en la arena política?
El vallenato como plataforma ideológica
En los últimos tiempos se ha notado un incremento en la participación de los artistas en la política. Ya no se trata solo de saludos en las canciones (los famosos “pases” de agradecimiento), sino de momentos en pleno concierto y apoyo público a ideologías específicas. La unión entre Silvestre y De la Espriella es, para muchos, la confirmación de que el escenario vallenato se ha convertido en una extensión de la plaza pública, donde los votos se buscan al ritmo de la caja, la guacharaca y el acordeón.
¿Identidad cultural o herramienta electoral?
Este fenómeno genera posiciones encontradas en la fanaticada. Por un lado, están quienes defienden la libertad de expresión de los artistas como ciudadanos. Por otro, un gran sector de seguidores critica que se utilice el sentimiento del pueblo para impulsar figuras políticas, argumentando que el vallenato debe ser un elemento de unión nacional y no de división partidista. ¿Se está perdiendo la esencia del juglar que cantaba a la vida para dar paso al activista de tarima?
Mientras algunos ven con buenos ojos que figuras de peso internacional como Silvestre Dangond se involucren en el destino del país, otros temen que la “politización del vallenato” empañe la pureza de un género que es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

